Sábado Septiembre 23, 2006

ARCHIVO


ENTREVISTA
OTRAS NOTICIAS

ENTREVISTA

José Luis Gracia Mosteo
Por Ricardo Bosque


TEORÍA

POLAR Y UNIVERSIDAD
© Cathy Fourez

CRÍTICAS

SIN RASTRO
© Michael Robotham
© Francisco Ortíz Granada


CONSPIRACION MAINE
©
Mario Escobar Golderos
Por: Jose Ramon Gómez Cabezas


CONTRATO PARA MATAR
© Barry Eisler
Por: Jesús Lens Espinosa de los Monteros

EL ATENTADO
© Yasmina Khadra
Por: José Ramón Gómez Cabezas


UN TIPO IMPLACABLE
© Elmore Leonard
Por: Álvaro Vicente Palazón



LA CHICA DE CALIFORNIA
© Thomas Jefferson Parker
Por:
José Ramón Gómez Cabezas


UN RAÍTE DEL PINCHE DESTINO
(TIEMPO DE ALACRANES)
© Bernardo Fernández (BEF) 
Por:Zeki



...otra

TIEMPO DE ALACRANES
© Bernardo Fernández (BEF)
Por: Nelsson Pedraza

Canciones de amor en Lolita´s club

©Juan Marsé
Por: Francisco Ortiz Granada



PIEL DE POLICIA
© Andréu Martín y Carles Quílez
Por: José Ramón Gómez



CRÍTICA -CÓMIC NEGRO


LA COSA NOSTRA
(PRIMERA ÉPOCA)
© David Chauvel (guión)
© Erwan Le Saëc (dibujo)
Por: Francisco J. Ortiz


EVROPA
© Tomaz Lavric, TBC (guión y dibujo)
Por: Francisco J. Ortiz


RELATOS

NEGOCIOS
©Nelsson Pedraza


ENTREVISTA : José Luis Gracia Mosteo


Por: Ricardo Bosque

José Luis Gracia Mosteo. Calatorao (Zaragoza), 1957. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid. Durante parte de los 80 es uno de los responsables de la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid por donde pasan Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Luis Rosales, José Luis López Aranguren, Mario Benedetti y muchos más.

En el 83 empieza a colaborar como crítico literario de Heraldo de Aragón. A principio de los 90, comienza a escribir su Trilogía Pirenaica, donde novela el esplendor, decadencia y ruina de un viejo mayorazgo a lo largo de los siglos XIX, XX y XXI, publicando en el 99 La Saga de los Pirineos (s. XX); en 2000 La Dama Cautiva de Jaca (s. XIX); y quedando El Barón de Oliván , en escritura.

En 2001 publica la primera de una serie de novelas negras y de humor, El Asesino de Zaragoza, donde presenta al inspector Barraqueta, un policía apocado, depresivo y sin vocación; en 2003, gana el Premio de Poesía Elvira Castañón en Asturias con La Balada del Valle Verde, elegía de esa vida rural que aún se rige por las estaciones (propuesta para el Premio Nacional de la Crítica de Poesía); en 2004, publica El Pintor de Fantasmas, un conjunto de doce relatos con El Greco, Rimbaud, Coleridge o Gracián de protagonistas, además de retrato desenfadado del mundillo literario de Madrid en los años de la Movida; y en 2005 publica El rock de la dulce Jane, Premio de Novela Villanueva del Pardillo, segunda entrega del Inspector Barraqueta y sátira desenfadada del fundamentalismo y la posmodernidad, obteniendo también el Premio Federico García Lorca de Relato con El Taxidermista de Almas.

También es coautor del libro El Quijote en el Café Gijón (2005), y uno de los autores de la antología Crímenes Contados (2006). Ha sido finalista del Premio de Relato Juan Martín Sauras 2004, y del Premio Internacional de Poesía Vicente Presa 2005 con Blues de los Bajos Fondos (inédita). El jurado, formado por Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, Fernando Beltrán, J.M. González Gómez y Joaquín Arnáiz destacó lo reñido del fallo. Es así mismo delegado de la Asociación Aragonesa de Escritores en Madrid y profesor.

Pregunta: Licenciado en Filosofía y Letras, poeta, profesor de literatura, crítico literario en varios periódicos y en la prestigiosa y selecta revista Turia… y creador de un personaje de novela negra. Me recuerda al doctor Jekyll y mister Hyde. ¿Saben los padres en manos de quién dejan a sus hijos cada mañana? ¿Y sabe su familia adónde le manda cuando se va para el instituto?

Respuesta:: Verá usted, a mí como a casi todos, Jeckyll y Hyde se me quedan cortos, porque tras las hechuras escondo un profesor concienzudo que saco a pasear seis horas, un escritor sin un duro que se apalanca en el ordenador por las noches, un padre gordito y cachondo en jornada continua y un apuesto galán en mis sueños... En fin que parezco una muñeca rusa con aires de cabezudo, para algo tengo las hechuras anchas.

En "El asesino de Zaragoza", la primera de la saga protagonizada por el inspector Juan Barraqueta, las víctimas, poetas todas ellas, mueren asfixiadas porque alguien les ha hecho tragar su propia obra literaria. En "El rock de la dulce Jane", el cadáver de un joven virgen es desenterrado cada dos por tres por algún maniaco. Y todavía hay quien mantiene que todas las novelas negras son iguales…

La verdad es que la realidad es como una de esas rubias que se ven por las calles. Por mucho que apretemos el paso, siempre anda más deprisa. Así que eso de los asesinatos con sopas de letras en rama (o página) y los desenterramientos, no deja de ser un pálido reflejo de la misma, que diría un lírico, coño qué cursi. En fin, que cada vez que me digo "Qué original te ha quedao, Mosteo", sale una noticia y me deja el invento a la altura del betún. El patio, oiga, que está muy revuelto.

No sé si es una mala costumbre, pero creo que los lectores, cuando nos enfrentamos a un nuevo personaje, solemos buscar parecidos o referencias a otros existentes. Me leo las aventuras de Juan Barraqueta y, como mucho, me encuentro al Boris Vian humorístico ("Con las mujeres no hay manera" o "Que se mueran los feos", por ejemplo), algún ramalazo de Mendoza y un evidente regustillo a Quevedo. ¿Pero qué come este hombre para ser como es? ¿A quién lee Barraqueta para comportarse como lo hace?

Barraqueta es un hombre de pueblo que estudió para huir del arado. Un torpón que fracasó en las oposiciones y que se metió a policía para llenar la barriga. Un gris que llegó a inspector a puro de chuscos y promoción interna, pero que no tiene hígados ni vocación. Un "cuerpazo" construido con legumbres y tortilla de patata. Alguien que sólo lee romances y fábulas, que son lo más digestivo, y que odia los menús en lenguas muertas, que son las que no se comprenden y las que le quitan la alegría a la viva.

¿Y Gracia Mosteo? ¿Comparte gustos literarios con su personaje? ¿Y en novela negra o policial?

Mis gustos pasan por Quevedo, sí, pero también por Stevenson, Allan Poe, Sthendal, Scott Fitzgerald, Martin du Gard, Philip K. Dick, Jorge Luis Borges, Mujica Láinez, Eduardo Mendoza o Javier Marías... en narrativa. Y Quevedo, Laforgue, Ricardo Molina, Villena, Luis Alberto de Cuenca, Carlos Marzal, Pepe Verón o Manuel Vilas en poesía. Y en cuanto a novela negra, ya sabe, los clásicos: Raymond Chandler, Jim Thomson, Patricia Highsmith, Vázquez Montalbán, Martínez Láinez y las páginas de sucesos, además de los juzgados de la Plaza Castilla donde me cuelo y en donde algún día, como me descuide, me van a dejar.

Hace unos años leí "Papel picado", del argentino Rolo Diez. Todo transcurría por unos cauces más o menos razonables hasta que, en la página 143, descubro que el autor debió tener una experiencia traumática en un tren por culpa de un aragonés, en concreto de su mismo pueblo. Ya sabemos que Teruel existe, pero ¿Calatorao marca de por vida?

Calatorao ha sido durante siglos el tarro de las esencias. El Carson City, ciudad sin ley, español. No me cabe duda de que, si en vez de en Aragón, estuviera en EE.UU, sería un tópico, la metáfora viva de la dureza, y aparecería en las obras de Tennesee Williams o las pelis de John Ford; pero como aquí escupimos a lo que tenemos, desde Gigantes y Cabezudos ha sido la irrisión. Calatorao es la antípoda de lo light, aunque ahora se haya descafeinado y la gente parezca de Zaragoza o Nueva York, cosas de la aldea global esa, que acaba liquidando las aldeas.

En cierta ocasión me comentó que le gustaba seguir el método Stanislavsky durante el proceso de creación de una novela. Eso está muy bien si el personaje en cuya piel se quiere meter, come en restaurantes plagados de estrellas Michelin, se aloja en hoteles de lujo o liga más que James Bond. Pero con Barraqueta, al que le da por visitar cementerios de noche, infiltrarse en psiquiátricos o alternar con jevimetaleros de postín… ¿Tan duro es el oficio de escritor?

Mire, cada escritor se documenta a su modo. A mí me gusta patearme los escenarios de las novelas antes de escribirlas. Pasearme por donde estarán los personajes. Si es un cementerio a medianoche, un hospital psiquiátrico o un bar de 'hell angels', pues ahí voy. De todas formas le diré que estoy más a gusto en esos sitios que en los salones de la buena sociedad. Eso sí que son peligrosos.

Dicen que las comparaciones son odiosas, y algunas que he leído entre Barraqueta y Torrente, francamente absurdas. Torrente es un fascistón de tomo y lomo y un lerdo irrecuperable para la sociedad. Barraqueta en cambio…

En el otoño del 2000 mi agente me ofreció gestionar la publicación del primer caso de Barraqueta, y se la dio a Anagrama. Sin embargo no llegaron a un acuerdo, y en la primavera, se la di a mi editor que la publicó enseguida. Meses más tarde aparecía Torrente. No tenían nada que ver porque Barraqueta es un buen hombre, un tipo depresivo que saca pecho, alguien que resuelve los casos por obstinación...; pero Torrente se convirtió en la comparación obligada para todos los que escribimos novela negra y de humor. En fin, ya sabe lo imaginativos que somos. A mí, por ejemplo, me pasa lo mismo. Siempre me están comparando con Brad Pitt.

En alguna ocasión, Petros Markaris ha hecho la distinción, dentro de la novela negra, de la Europa de la cerveza y la del vino, para así diferenciar a los autores nórdicos de los mediterráneos. A la vista de los exquisitos gustos gastronómicos que se gastan muchos de nuestros policías de ficción (Carvalho, Brunetti, Montalbano…) y lo poco exigentes que resultan otros como Barraqueta, ¿podríamos hacer una subdivisión entre la Europa de la garnacha y la del Cabernet Sauvignon?

Podríamos, pero sería ficticia. Existe un pecadillo de escritor que consiste en confundir los gustos de uno con los de los personajes. Una filfa. Desde Fernando de Rojas se acabó la ficción en la ficción: cada grupo social tiene su habla y sus costumbres, entre ellas, beber. Por otra parte está la aritmética: "Vamos a ver, Pepito, si una botella de vino aceptable (no digo bueno), vale 2.000 pts. ¿cuánto tendrá que ganar un policía para comprar un par de cajas al mes? ¿Cuánto dices?" Pues eso, a darle al Don Simón.

Las novelas protagonizadas por Juan Barraqueta se desarrollan en Zaragoza, a la que describe como una ciudad de provincias fría y ventosa, una ciudad que únicamente se hace visible un día de la segunda semana de octubre. Sin embargo, es un inspector que tiene lectores también fuera de España. ¿A tanto ha llegado la globalización o eso que los economistas denominan "deslocalización?

Si es que la gente está loca. Será por eso que los economistas, tan sensatos ellos, la quieren "deslocalizar". Pero ahí está Barraqueta, alguien con el que se puede identificar un tejano, un argentino o un alemán, por poner sitios donde lo leen. Ahí está ese poli un poco loco que sabe que la cordura tiene bastante que ver con la cuerda, o sea, con las ataduras. Ahí está para dar caña a los que la dan. Será por eso que cualquiera que sea rebelde y que tenga sentido del humor, lo ve como a un primo segundo.

Últimamente se publica mucha novela en general y negra en particular, ya sólo falta que se incremente el número de lectores. Desde su experiencia como profesor, ¿cómo hacemos para que un chaval separe los pulgares del mando de la Playstation y coja un libro entre las manos? ¿o los dejamos por imposible?

Me conformo con que no nos peguen, aunque tiempo al tiempo. Menudo peligro tenemos. A propósito, ¿hace un lexatín? Le invito.

Una novela en forma de carta de dimisión al ministro del Interior, otra como diario encargado por su médico como parte del tratamiento psicológico que debe seguir… ¿Cuánto tendremos que esperar para saber qué es lo siguiente que se le ocurre a Barraqueta?

Barraqueta camina con paso inseguro hacia el encanallamiento. No tiene reflejos, ha perdido la fe y trabaja con el piloto automático. En realidad, no es que sea muy original. Es como cualquiera que lleva treinta años en un tajo. Si a eso añadimos que le viene un caso de lo más obsceno, lo tiene claro. Pero tiempo al tiempo. En tres o cuatro años verá. En todo caso aparece en un relato, Adán prefiere la serpiente, de la antología de relato negro Crímenes Contados (Editorial Menoscuarto) y vuelve a aparecer en otro del libro El Taxidermista de Almas (Huerga y Fierro Editorial) que publicaré en invierno. Aunque más vale no hacer planes. Ayer mientras paseaba, me pareció verlo con una chavala de veinte. A lo mejor acaba en el taller.

 

Julio 2006

Portada - Entrevistas - Reportajes - Historia -Fichas - Críticas - Relatos
Personajes- Premios de N.P. - Cronología - Cine & Comic -
Colecciones & Ed - Gangsterismo - Curiosidades - Enlaces -

© Zeki - Gijón 2001 - 2005