CRIMEN


 

 

 

San Valentín sangriento

 

Zeki

 

Algunos sucesos quedan marcados en el imaginario colectivo, por su naturaleza expeditiva, inesperada, brutal y sangrienta… como es el caso del que nos vamos a ocupar en este espacio.

Las dos décadas entre las guerras mundiales - las décadas veinte y treinta- quedaran en la historia como un periodo frenético de exaltante e incierta espera. La gran mayoría de la gente consumía el diá a día por los dos cabos…

En los Estados Unidos una capa social, de peculiares pero antiguas características, tomaba cada día mas fuerza, fortalecida en sus fines y estructuras por un poder político necesitado de su apoyo y deliberadamente laxo: el lúmpen.

Dentro del lúmpen, su núcleo más reaccionario, el fenómeno gangsteril, parasitaba las estructuras de las administraciones municipales y los circuitos industriales.

El Gangster

Las bandas de delincuentes organizadas, es un fenómeno de larga raigambre en la creación de los USA. Mano de obra para trabajos sucios, estuvieron muy pronto conectadas con la movida política. Los años veinte y el establecimiento de la ley seca -la prohibición- fueron inmejorables oportunidades para acrecentar su poder, teniendo acceso a un flujo de dinero considerable, y permitiendoles copar circuitos industriales enteros. La venta clandestina de alcohol era el lado socialmente amable y tolerado de esa delincuencia, por ser gran parte de la sociedad cómplice del quebrantamiento de la ley Volstad, que gozaba de altas cotas de impopularidad.

El mito del gangster como personaje carismático fue propiciado sobre esa base social, por el cine, la literatura y los medios de prensa que publicitaban en sus ecos de sociedad las andanzas de personajes como Al Capone.

 

Al…Cara cortada

Alfonso Capone nació en Brooklyn el 17 enero 1899 en el 95 de la Navy Street, en una familia de inmigrantes italianos perfectamente estructurada y unida que nada predisponía a que su hijo se convirtiera en el futuro delincuente mundialmente conocido, que acabo siendo.

El joven Al, abandonó la escuela siendo adolescente, empezó desempeñando pequeñas tareas para John Torrio,ya por entonces un prospero delincuente con negocios de prostitución, y estafas y que a la postre sería su mentor.Esta primera incursión en el mundo del hampa, acabó pronto para el joven Al, cuando en 1909 Torrio abandonó Nueva York para mudarse a Chicago.


Después de recuperar su vida de honesto trabajador durante unos años, Alfonso Capone fue recomendado por John Torrio a Frankie Yale . Yale era el hampón que había sustituido en los negocios al calmoso Torrio. Al contario que este, Yale era un individuo violento que acumulaba a sus multiples intereses, la extorsión, y el proxenetismo. Frankie Yale no duda usar sus músculos para mantener a raya las posibles disidencias. Al vuelve a trabajar par él, en los círculos de la delincuencia, primero como barman y camarero, ocasionalmente también se encarga de la seguridad de algúno de los locales.

En una ocasion, mientras se ocupa de labores de camarero, la atención del joven Capone es atraída por la belleza de una mujer sentada a una mesa con un acompañante y le susurra con descaro: "Querida, tiene usted un culo precioso y la cumplimiento por ello".

El hombre que acompañaba a la aludida belleza era su hermano Frank Gallucio, que se enzarza a puñetazos con Capone. Pero el joven y ya irascible Al, no es hombre que se deje golpear sin más y Gallucio tiene que sacar una navaja para poder zafarse de su enfurecido contrincante. Le inflige unas cuchilladas a Capone, antes de salir corriendo con su hermana. Las heridas superficiales, dejaran sin embargo,de por vida, un rastro indeleble en el rostro de Al Capone y el apodo de Al Cara-cortada (Scarface), que nunca nadie se atreverá a pronunciar ante él sin exponerse a las temidas consecuencias.

Chicago

A pesar de esos tímidos amagos, Al, no acabó de abrazar la carrera de gangster hasta el fallecimiento de su padre que supondrá un cambio total en su actitud. Casado y con un hijo de dos años Al Capone abandona el trabajo de contable con el que había alimentado su familia desde que había dejado una vez más a Frankie Yale. Retoma, entonces, contacto con Torrio. Este a la cabeza de un pequeño emporio en Chicago le acoge en sus filas.

Chicago 1920 es una ciudad donde convergen diariamente, desde múltiples puntos del país, rebaños de miles de cabezas de ganado para ser sacrificados en los mataderos de la ciudad (…)desde 1900 es el mercado de cereales y el centro de industrias cárnicas mayor del mundo(…) (Los EE.UU Willi Paul Adams). Un ejercicio industrial semejante, representa una ingente circulación de personas con su cortejo de necesidades que derraman verdaderos ríos de dinero.

El sagaz y moderado Jonh Torrio, después del asesinato de Big Jim Colosimo por Frank Yale, en un frustrado intento por apoderarse del negocio, había heredado un desarrollado imperio de prostitución compuesto de cientos de prostíbulos, bares clandestinos y casas de apuestas.

Es en ese contexto que Al desembarca en Chicago. Dotado de un gran olfato para los negocios, y a pesar del poco entusiasmo que profesaba por el dinero de la prostitución, no tarda en subir de rango y ocupar el lugar de segundo en la organización de Torrio.

Al cabo de unos años dedicados a acrecentar los negocios, en medio de una relativa paz con los otros gangs, el cambio de administración en Chicago obliga a la organización Torrio-Capone a trasladar su cuartel general y residencia a las afueras, en Cicero. Poco después Torrio se embarca en un viaje para Italia y deja a cargo de todo a Capone.

Durante las agitadas elecciones de 1924, Frank Capone el hermano de Al, es abatido por un grupo de policías en civil a bordo de automóviles, sin que mediara una provocación. Ese incidente y el asesinato de un joven delincuente que había cometido el error de ofenderle, sacarán a Al Capone de la discreción, siguiendo el ejemplo de su mentor, de la que hasta entonces había hecho prueba.

Guerra flores y alcohol

Dion O'Banion, es vendedor de flores a la luz del día y contrabandista de alcohol y jefe de banda en sus ratos libres…o al contrario. El carácter de este irlandés de aspecto juvenil y ojos azules, sustentaba esa esquizofrenia existencial con una perpetua sonrisa, una mirada alerta, apretones de manos amigables y cambios de humor repentinos. Para Al Capone, que había adquirido una notoriedad no deseada y que había sido aupado a la cabeza del hampa de Chicago, el jodido asunto O'Bannion y el carácter de sicópata infantil e irresponsable del mismo, tuvo sus consecuencias cuando O'Bannion mató a un hombre en un local propiedad de Capone. Se imponía tomar medidas antes de que al irlandés se le ocurriera opositar al puesto de cabeza de cartel.

Estalló un conflicto entre los hermanos Genna, y O'Bannion por una cuestión de venta de alcohol adulterado. Torrio, ya de vuelta, se preocupa por mantener la paz e intenta negociar con O'Bannion. Le ofrece comprarle su cervecería si a cambio se larga a Colorado. Esta salida sútilmente, inducida por el irlandés… era una verdadera ganga ya que sus contactos políticos le habían avisado de una inminente redada en la cervecería. Se embolsó la pasta que le ofrecía Torrio a sabiendas de que este no podría disfrutar mucho tiempo de la fábrica de cerveza.

Cuando la policía invadió y clausuró el local. O'Bannion divertido por la astucia de la que había hecho prueba, lejos de largarse a Colorado se negó a devolverle el dinero a Torrio, mientras fanfarroneaba en privado como se la había jugado al gilipollas spaghetti…y a su socio Cara-cortada.

Demasiadas afrentas para quedar impunes.

O'Bannion era el florista encargado de los complementos florales en todos los entierros de los gángsteres de Chicago.

El 10 noviembre 1924, el irlandés preparaba, en la trastienda de su establecimiento, un montaje floral para el entierro de Mike Merlo,el jefe de La Unión Siciliana de Chicago, fallecido dos días antes. Levanta la cabeza al oír abrirse la puerta de la tienda . O'Banion sonríe, como de costumbre, cuando reconoce a los tres hombres que acaban de entrar y que seguramente vienen a buscar el encargo que ya les tiene preparado.

El dependiente se aparta, deja paso a los visitantes que cruzan el umbral que separa la tienda de la parte de atrás y sigue con sus actividades.Al rato, oye seis detonaciones, cuando acude alarmado, los tres hombres se han esfumado y su patrón yace en un charco de sangre.

La muerte del irlandés deja el camino expedito, pero no libre de problemas. O'Banion tenía muchos amigos dispuestos a vengar su muerte y en la misma jugada acceder a una parte substanciosa del botín que dejaba. Los restos de su banda se unieron bajo el liderato de "Hymie" Weiss y Bugs Moran y a partir de entonces los atentados contra Capone se sucedieron, con muy poca fortuna, todo hay que decirlo. John Torrio decide alejarse por un tiempo de Chicago y toma el camino de Arkansas mientras Capone solo se desplaza de noche y muy protegido por una escuadra de matones.

Unos meses después, John Torrio regresa a la ciudad. Su mujer acaba de apearse del coche, por la calle irrumpe un automóvil desde el que los ocupantes les rocían con una nutrida balacera.

Dentro del coche,Torrio, gravemente herido , oye los gritos de su mujer y los quejidos de su chofer, mientras ve como Bugs Moran desciende del otro vehículo y con el arma en la mano se encamina hacía él. Intuye que ha llegado su hora. Paralizado, borbotones de sangre manando del cuello y del pecho, no tiene fuerzas para protegerse. Una niebla espesa le borra la vista y esta a punto de perder el conocimiento cuando percibe, más que oye, la puerta del coche abrirse. Una voz resuena en su cerebro mezclada con un martilleo metálico….

Es un Torrio palidecido y débil el que comparece, un mes más tarde, ante un tribunal por el pendiente asunto de la cervecería clandestina que O'Bannion le había vendido. Escapado de una muerte segura por haberse quedado sin balas el arma de Bugs Moran, Torrio esta decidido a no tentar más a la suerte, más allá de lo que el destino le ha permitido hasta ahora. Se declara culpable y cumple una condena de nueve meses. A su salida de la cárcel, decide retirarse y dejar todos los negocios en manos de su socio, Al Capone.

Al Capone la Estrella

Esa súbita ascensión pone a Capone a un nivel nacional en la jerarquía del hampa, con asiento permanente en la Comisión sentado al lado de Lucky Luciano, Meyer Lansky, y los otros cabezas del sindicato del crimen.

Contrariamente a la imagen de megalómano y ostentoso macarra que dieron de él los medios de comunicación, Al se había mantenido hasta donde le fue posible en un discreto papel de hombre de negocios…ciertamente un poco canalla… "…pero quién no lo es en nuestros tiempos."

Ese engañoso anonimato ya no era posible, y Al Capone con numerosos amigos periodistas, se dejó aconsejar por uno de ellos que le preconiza un cambio de imagen: empresario benefactor de la comunidad.

A pesar de su habilidad para los negocios Capone, tenía cada vez más dificultades para administrar esa dicotomía entre el hombre publico y el gangster privado. El exceso de ostentación de su poder en combinación con algunos episodios violentos, errores graves, como el asesinato de un abogado y el hijo de un sheriff, mientras seguían los incidentes con el clan Bugs Moran & Hymie Weiss le llevaron a ser blanco de los periódicos.

En medio de aquella campaña de derribo se dispuso a jugar de nuevo sus bazas para recobrar cierta prospera tranquilidad. Primero se entrega a las autoridades que no pueden retenerlo por no disponer de pruebas sólidas contra él. A continuación, a cambio de que la paz vuelva a las calles, propone un pacto lucrativo a Hymie Weis, que este rechaza. Al día siguiente a la edad de 28 años, Weis moría violentamente.

La sangre de San Valentín


A pesar de la desaparición de Hymie Weis, y de haber concertado una conferencia de paz con los restantes grupos delictivos de Chicago para que cesaran los ataques entre gangs, quedaba Bugs Moran y su banda: los North Siders y los inevitables incidentes adheridos al negocio de la extorsión y la política. Añadido al hecho de que una parte de los policías estaban decididos a hacerle la vida imposible, Al Capone decide retirarse por un tiempo en Florida, donde había adquirido una esplendida residencia en Miami.

Desde allí, Al volvió a planear la continuidad de los acontecimientos. Mandó venir a McGurn "Machine Gun" y entre pantagruélicos mangares de pastas y tomate pusieron a punto uno de los planes más sonados en los anales del crimen, que desde entonces asociaría para siempre el día de San valentín con la sangre.

Las 10,30' h del 14 de febrero de 1929. En el 2122 North Clark Street, esperandentro del garaje los hombres de Bugs Moran, su cuñado James Clark, Adam Meyer, John May, Al Weinshank, los hermanos Gusenburg, Frank y Pete. Con ellos estaba el óptico, Dr. Reinhardt Schwimmer que ilustra con perfección macabra eso de "…estar en el peor sitio en el peor momento….". Esperan un cargamento de alcohol cuyo envío fue pactado los días anteriores. Uno de los hombres apostado en la puerta irrumpe, avisando que un coche de la policía, seguido de un auto normalizado aboca en esos momentos por el extremo de la calle. Después de unos momentos de zozobra se dan cuenta que no tiene nada que temer, no hay en el garaje nada que pueda incriminarlos en actividades ilegales…y tiene al día los pagos a las fuerzas del orden.

Dos policías uniformados adelantados por otros dos hombres de civil tocados con sombrero, se apean de los coches, los chóferes de ambos vehículos se quedan al volante. El grupo de cuatro agentes entra en el local y ordenan a los presentes que se pongan cara a la pared.

-¿Qué ocurre chicos?- pregunta afable, James Clark el cuñado de Moran - Estamos al día con los pagos, os hemos dado lo vuestro. Si se trata de una diferencia de criterios podemos arreglarlo.

Uno de los agentes de uniforme, le golpea suavemente con la culata de la Thomson que empuña, acorralándolo contra la pared sin mucha violencia pero firmemente.

Los siete hombres forman una hilera frente al muro, las manos en alto; aunque levemente desconcertados, hacen chistes en voz baja entre ellos, intentando ahuyentar un nerviosismo creciente. No es la primera vez que se encuentran en medio de una redada, dentro de unas horas todo habrá acabado…y volverán a estar libres.

Están lejos de sospechar cuan eterna será esa libertad…

En la callejuela, Bug's Moran y dos de sus hombres Willy Marks y Ted Newbury llegan tarde al encuentro. Ted, es el primero en dar la vuelta a la esquina. Cuando descubre el coche de la policía ante las puertas del garaje, se echa atrás y avisa a sus dos colegas. Alarmados el grupo retrocede y se refugian en una cafetería cercana donde esperaran el final de los acontecimientos.

A estas alturas, en el garaje, los cuatro intrusos mantienen cara a la pared a los siete hombres de Moran, les han cacheado y requisado las pocas armas de puño que les encontraron encima. Los dos individuos uniformados retroceden unos pasos sujetando las Thomson, mientras sus dos acólitos de paisano se ponen a resguardo tras sus espaldas.

Esas maniobras silenciosas ponen nerviosos a algunos de los delincuentes que intentan columbrar por encima el hombro, lo que esta ocurriendo. Intuyen que la redada no es nada rutinaria y en el aire empieza a olerse el drama.
Las ráfagas de metralleta cortan cualquier veleidad de protesta. En la cafetería, el eco del tableteo hace sobresaltarse a Bug's Moran y sus esbirros. El grupo intercambia ojeadas en silencio mientras en sus cabezas se va abriendo paso la peligrosa realidad.

En el garaje los cuerpos segados por las balas se desploman en el suelo, pronto alfombrado por un líquido rojo. Los dos individuos con sombrero se adelantan a los lados de las victimas y metódicamente, cada uno por un lado, van asestando los tiros de gracia a los hombres de Moran.

Después, entregan sus armas a los dos falsos policías… y salen precediéndoles, con las manos en alto.

En la calle un pequeño grupo de curiosos que ya empiezan acudir, observan como dos policías llevan detenidos a dos individuos con unas gabardinas oscuras y con sombreros; les introducen en el coche patrulla y arrancan sin más, seguidos por el segundo automóvil sin distintivo oficial.


Al día siguiente los titulares en portada de los periódicos de todo el país rezaban: "Masacre de San Valentín sangriento en Chicago". En un primer momento las sospechas se dirigirán hacía las fuerzas del orden. La relación, poco aclarada, del auto de patrulla y los uniformes, era muy tentadora, sin embargo las miradas no tardaran en apuntar a Al Capone. Aunque estaba en Miami cuando ocurrió el masacre y no existían pruebas que lo relacionaran. Seguidamente las sospechas recayeron sobre McGurn uno de sus reconocidos hombres de mano. Este tenía una coartada, había pasado el día con su novia, Louise Rolfe que no dudó en casarse con él, evitando así según las leyes USA, testificar contra su marido. Louise pronto fue llamada por los diarios: La coartada rubia.

En ausencia de culpables reconocidos la policía tuvo que abandonar las pesquisas y nunca se condeno a nadie por el múltiple asesinato de la San Valentín de Chicago.
    

Epilogo.

El episodio del garaje y sus siete victimas fue la culminación de la impunidad del Gran Al Capone. Continuó ganando dinero con las casas de apuestas, extorsiones, la prostitución y el alcohol… pero por poco tiempo.

Un equipo de detectives incorruptibles, a las ordenes de Eliot Nesshabía estado recogiendo indicios desde hacía bastantes meses, con el propósito de reunir las suficientes pruebas para lograr una condena contra él. Al final consiguieron incriminarle por evasión de impuestos.

Al Capone fue condenado a once años de prisión el 17 octubre 1931. Su condena fue reducida a seis años y cinco meses por buena conducta. Desde 1934 Capone cumplió su pena en la Roca la penitenciaria de Alcatraz desde donde fue liberado en noviembre de 1939. Vivió los años que le quedaban, en su mansión de Palm Island retirado de todos los negocios, envejecido y enfermo por la sífilis. Murió a consecuencia de una crisis cardiaca el 25 de Enero de 1947.


Bug's Moran
nunca se repuso del golpe que Capone había infligido a sus efectivos. Fue arrestado en Ohio en julio de 1946 por robo de 10.000 $ en un banco; declarado culpable fue condenado a diez años. Después de cumplir su condena fue arrestado de nuevo por otro intento de robo y condenado de nuevo a una pena de diez años en Leavenworth donde falleció de cáncer en 1957. Fue enterrado en una fosa común de la prisión.

Los nombres de los sospechosos del atentado de la San Valetín, corrieron mucho tiempo por los mentideros del hampa y los despachos de las comisarías. Una parte eran miembros de Muder Inc. (Asesinatos S.A.) y otros, miembros del hampa de Chicago, pero dos de ellos eran hombres que habían anteriormente servido los intereses de Capone: John Scalise y Albert Anselmi. Capone ya los había contratado para el asesinato en Nueva York de su anterior patrón: Frankie Yale.

John Scalise et Albert Anselmi : fueron quizás los que tuvieron una muerte si acaso parecida a las de las victimas del garaje de la 2122 North Clark Street, aunque levemente más cruel y agónica.
Eran los invitados de honor en unos ágapes que les había organizado Al Capone. Estaban lejos de imaginar el tipo de sorpresa que se les reservaba. Todos comieron hasta reventar entre alegres conversaciones sobre chicas y negocios. A los postres… uno de los hombres, sugirió que Al hiciera un brindis . Al Capone no se lo hizo pedir dos veces y entre sonrisas levantó su copa… y se dispuso a pronunciar unas palabras. Retiró su silla y dio unos pasos en la sala mientras iniciaba su discurso… que versó sobre las fidelidades y los que creían poder engañar a sus jefes impunemente. Las sonrisas de los presentes se helaron en los rostros y en el silencio que había caído en la pieza se podía distinguir el latir de algunos corazones. Todos quedaron paralizados cuando Al se situó a espaldas de John Scalise et Albert Anselmi, que habían sido estratégicamente sentados juntos, mientras parecía dirigirse a ellos en particular…

-… ¡Se equivocan! -Gritó Capone…- ¡No ha nacido aún el hijo puta que me pueda engañar!

De la frente de los dos truhanes brotaron unas gotas de sudor… Scalise quiso protestar, - había dejado su arma en la entrada como todos los demás- pero se vio sujetado de repente por unas manos vigorosas que le amordazaron y le ataron a la silla. A su lado, otro tanto le estaba ocurriendo a su cómplice. Al sujetaba un bate de basse-ball que uno de sus hombres le había tendido, lo elevó sobre la cabeza de Anselmí y le golpeó repetidas veces con todas sus fuerzas, metódicamente, en los hombros, los brazos y el cráneo, rompiéndole todos los huesos en medio de salpicaduras de sangre y el ruido de huesos quebrados. Repitió la operación con Scalise hasta quedar exhausto. Capone volvió a su asiento, en la cabeza de la mesa y prendió uno de aquellos habanos que acostumbraba fumar. Uno de los comensales fue a por su arma y puso fin a aquella agonía disparándoles a los dos moribundos, el tiro de gracia en la cabeza.

En la mesa el resto de los presentes enmudecidos y pálidos… sentían como sus escrotos se encogían… sin remedio.

5 Mayo 2003

                     

 


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