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RAMON
DÍAZ ETEROVIC
(1956)
-Nace
en Punta Arenas, en el sur de Chile.
Sus abuelos eran originarios de Brac- Croacia, una pequeña
isla del Adriático. De familia humilde, su padre era cocinero
en los campamentos de la Empresa Nacional de Petróleo,
su madre ama de casa. Se inicia a la lectura gracias a una hermana
mayor, cuando tenía diez u once años, de esa época
nace su pasión por Jack London, Alejandro Dumas, Charles
Dickens, Francisco Coloane, Julio Verne, Emilio Salgari... etc.
Guarda un recuerdo conmovedor de su padre, cuando este le regaló
una maquina de escribir al enterarse de que había ganado
su primer concurso literario. Su progenitor fallece en 1980 cuando
Ramón Díaz Eterovic, de manera artesanal, sólo
había publicado 200 ejemplares de su primer libro.
En 1974 poco después del golpe de estado, se traslada a
Santiago para estudiar Ciencias Políticas. Para este joven
de medio rural, la capital, a pesar de un contexto de represión
y censura, se transforma en un descubrimiento permanente de la
cultura sotto-voce. En 1975 participa en la creación de
una "revista cultural" Luz Verde para el Arte,
que acaba siendo prohibida al quinto número.
-En 1985, conoce a su mujer, Sonia Gonzalez, (abogada y escritora)
con la que se casará en segundas nupcias. Siguiendo su
consejo Eterovic se decide a publicar la primera novela donde
aparece Heredia. Efectivamente, habiendo terminado su primer manuscrito,
se lo entrega. Entusiasmada le incita a seguir por ese camino,
con el feliz resultado que podemos hoy disfrutar.
-Heredia nace al mundo literario en 1987- la novela : "La
ciudad está triste". En esa narración,
ese solitario ex estudiante de leyes, (curiosamente) de vida disipada,
oficia como detective privado. Heredia es la herencia que entronca
con el inspector Cortéz, de René Vergara, a través
de Dagoberto Solis -otro personaje de las novelas
de Eterovic- y caminando por esa ciudad sin nombre pero fácilmente
reconocible, siente las miradas históricas de sus antiguos
colegas posadas sobre sus hombros a modo de entronización,
y relevo de un género -el policial chileno- que no debe
morir. A la vez, sin ruptura, vive su tiempo con la mirada abarcando
un devenir cotidiano más cosmopolita e integrador del mestizaje
cultural. Las historias de Heredia inician la corriente
neo policial chilena, por lo que recogen de sus antecesores e
integran en los códigos del género los planeamientos
argumentales que corresponden a la época en que discurren.
Esa
ciudad triste que lucha por sacudirse la sujeción de una
dictadura difuminada, tomará rango de personaje en el resto
de la serie al mismo título que el gato, Simenon aparecido
en la segunda aventura -"Solo en la oscuridad"
(1992)- bautizado con el nombre del protagonista de una
pila de novelas sobre las que se instala, en la oficina de Heredia.
Un gato que en el transcurso de la serie ira abarcando más
protagonismo, hasta instituirse en una conciencia parlante y contrapunto
humorístico de su melancólico dueño. Eterovic
traza un retrato del Santiago que aún subsiste, a través
de la mirada de Heredia, que sospecha que pronto todo cambiará.
Del mismo modo, deja constancia en sus obras, del recorrido de
la sociedad Chilena en estos años.
Autor convencido del valor literario y de la visión social
del género, ha escrito numerosos artículos teorizando
sobre ello, y es el promotor del primer Encuentro de Narrativa
Policial Latinoamericana que se desarrolló este
año el 17, 18 y 19 de abril, en la Sala Ercilla de la Biblioteca
Nacional de Chile. Actualmente trabaja en la administración
pública en una institución fiscal (INP), mientras
sigue escribiendo para deleite de los lectores.
Ganó el premio Las Dos Orillas, (2000) que
otorga el Salón del Libro Iberoamericano de Gijón,
con: Los siete Hijos de Simenon.
Ramón Díaz Eterovic es por meritos literarios, parte
insoslayable del plantel internacional de escritores policíacos.
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