FICHA


FERRAN TORRENT







FERRAN TORRENT


FERRAN TORRENT

Jokin



El otro día me encontré un chollo. Hacía tiempo que no sabía nada de Ferran Torrent. Quizás la mala distribución de sus libros, quizás las traducciones (escribe en catalán), quizás mi falta de olfato al revolver estanterías.

Lo cierto es que al volver la esquina de mi librería favorita de saldos, chocamos de bruces. Allí estaban La mirada del tahúr y La isla del holandés, editadas por Ediciones del Bronce y destinadas, ahora, a malvenderse para provecho mío.

Conocí a Ferrant a finales de los ochenta, en tres libros editados en un pequeño lapso de tiempo, No me vacilen al comisario, Contra las cuerdas y Un negro con saxo, tres novelas negras llenas de alegría y buen humor. Y me hice amigo de Butxana, de Héctor Barrera, de Trilita y demás, incluyendo un asqueroso comisario llamado García.

Después le perdí el rastro. No sé si se editaron más cosas de esa troupe, pero tenía entre mis manos dos nuevas novelas, para mí, de Torrent y los recuerdos volvieron frescos y el ánimo se dispuso al reencuentro.

Empecé con La mirada del tahúr. La acción se desarrolla en Valencia (Torrent es valenciano) al final de la dictadura franquista, en una cafetería regentada por dos hermanos y con una clientela variopinta: curas alcohólicos, amnésicos, putas, exiliados recién regresados y, principalmente, un coronel del ejército, un comisario torturador, un macarra fino y un periodista de la alta sociedad, que junto con uno de los hermanos, Ferran, forman una timba de póker que se reúne en el altillo de la cafetería.

Con ocasión de un atentado fallido contra el comisario por parte de un grupo anarquista, la acción se desparrama entre los distintos personajes, jugando dicho comisario con las cartas marcadas a su favor. Hay en juego intereses personales y políticos, venganzas pasionales, engaños y apuestas duras (recuérdese que estamos ante jugadores de póker).

El final, con desaparición del cadáver y sin castigo del asesino, nos abre una nueva posibilidad de análisis. ¿Es correcto? ¿Puede liberarse de la justicia? ¿Es toda la novela políticamente correcta? ¿Lo era en la época franquista?

Novela híbrida, policial, política, costumbrista (¡ese lamento por la pérdida de la memoria de la ciudad!), distinta de las que conocía del autor hasta ahora y que me levantó el ánimo,deseando descubrir qué encerraba La isla del holandés.

Para ello tuve que viajar a una arcadia feliz, una isla del Mediterráneo situada frente a las costas del Levante español (no sé si existe, pero seguro que hay alguna semejante).

A ella deportan a un escritor y profesor universitario de ideas marxistas durante los primeros setenta. En la isla va a encontrar una forma de vivir completamente distinta a la de la península, lo que hace que sea casi imposible querer regresar. Allí se reúnen en amistad y camaradería un doctor, también extrañado en la isla, un belga de oscuro pasado, un guardia civil que es guardia civil porque no le quedaba otra cosa que ser y que no parece guardia civil y que, además, quiere aprender francés para cartearse con un antiguo y platónico amor, un joven sordomudo, el alcalde pedáneo de la isla, que regenta la tienda y la gasolinera.

También nos encontraremos con el concejal que espera edificar un conjunto residencial y turístico en la isla, a beneficio de sus habitantes. Pero la historia de un desconocido holandés, que es en realidad el dueño de la isla, permitirá seguir la armonía.

No es una novela policíaca, aunque existan crímenes que hunden sus raíces en el pasado. El autor hace una apuesta de futuro y nos deleitamos con ella.

Queremos estar allí, con los lugareños, y disfrutar. No hay autoridad, no hay prisas, sólo el lento pasar del tiempo, el vaivén de las olas, los campos de cítricos, la pesca. La gente está contenta con lo que tiene, no hay ambición desmedida (el pelotazo que quiere dar el concejal queda anulado inteligentemente). Estaríamos felices, sin duda,… pero nos faltarían los libros. Y debatiríamos, sin duda también, como lo hacen el doctor y el escritor, sobre quién es mejor ¿Hammett o Chandler? ¿Por qué no los dos? Y también la isla.


OBRAS

1983 La gola del llop (con Josep-Lluís Seguí)
1984 No emprenyeu el comissari (No me vacilen al comisario. 1987)
1985 Penja els guants, Butxana (Contra las cuerdas. 1987)
1987 Un negre amb un saxo (Un negro con un saxo. 1988)
1990 Cavall i rei
1995 Gràcies per la propina
1995 Tocant València
1997 L'any de l'embotit
1997 La mirada del tafur (La mirada del tahúr. 1999)
1998 L'illa de l'holandès (La isla del holandés. 2001)
1998 Semental, estimat Butxana (con Xavier Moret Ros)
2000 Living L'Havana (Living La Habana. 2002)
2001 Cambres d'acer inoxidable
2001 Tocant València
2002 Societat limitada (Sociedad limitada. 2002)
2003 Espècies protegides
2004 La vida en el abismo (finalista Premio Planeta)

 

 
 

 


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