BUSCANDO A TATIANA



Por: Zeki

BUSCANDOA TATIANA “Buscando a Tatiana” de la inglesa Debi Alper (El tercer nombre) me recordó a otra novela que en su momento pasó sin pena ni gloria, por el circuito comercial de las librerías y las tribunas de la crítica, a pesar de su indudable interés. Me estoy refiriendo a “Los enanos de la muerte” del también inglés Jonathan Coe. Ambas novelas... retratan una sociedad inglesa vista desde el punto de mira de jóvenes en derrota que no esperan mucho de un establisment que les tiene destinados a las más bajas tareas.  Circulan por el submundo de los guetos asistidos, entre el margen y la bohemia libertaria y creativa, resistiendo al fracaso que se cierne sobre ellos en base a una conjugación de esperanza, una economía de mínimos y una creencia entre idealista y desengañada de los valores eternos de la solidaridad y la fraternidad.

Jo Cooper, es una joven frágil y altruista que vive en Boddington Heights, un apestoso trozo del infierno, en forma de torre de apartamentos en medio de la Old Kent Road, donde los servicios sociales de la municipalidad relega los casos más extremos. Jo está acostumbrada a las riñas, al ruido de golpes y destrozos y a las redadas de la policía en el edificio, e intenta no alarmarse demasiado cuando eso sucede. Pero cuando del otro lado de su ventana, en el último piso de la torre, un individuo, colgando por un pie y con el culo al aire, le pide ayuda, no puede por menos que asustarse.

Este comienzo entre hilarante y revelador da la medida de lo que puede ocurrir a continuación.  Por su ayuda Jo recibirá por correo un cheque que le permitirá enfocar el proyecto de un pequeño negocio de bisutería artesanal y con algo de alegría renovada decide excursionar hasta Brighton con las nietas de una vecina. En aquel pueblo costero con vocación de  luna park y atracción turística aparecerá Tatiana huyendo de sus primos.

En este punto el relato aúna la huida de las dos jóvenes en una suerte de inmigración interior. Tatiana, inmigrante de un país del este, lucha por evadirse de las garras de unos compatriotas desaprensivos que la tienen destinada a objeto sexual, mientras Joe, permanente exiliada en los márgenes del bienestar, aspira a un lugar propio que le es negado.   

Volvemos a encontrarnos con la radiografía de una sociedad cosmopolita y abigarrada que enmascara sus deficiencias sociales bajo los afeites de un liberalismo salvaje. Sin embargo, la novela indaga en los resquicios que deja la esperanza apostando por las relaciones humanas sin intereses espurios, pujando por dar a luz a un optimismo que acaba por revelarse casi imposible.

Una sensibilidad especial en el perfil de los personajes proporciona una lectura con altas dosis evocadoras que dejan entrever los desafíos a los que se ven abocadas las jóvenes generaciones. La construcción de espacios de utopía, no se hará sin victimas... pero se hará, es la lectura que deriva de este texto que fluye a contra corriente.

BUSCANDO A TATIANA
Debi Alper
EL TERCER NOMBRE




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