|
Lorenzo
Lunar Cardedo
|
|
|
|
Échale
la culpa
"Que en vez de infierno
encuentres gloria"
Zeki
Lorenzo Lunar Cardedo,
usando registros intimistas, abre las puertas de los domicilios
de los vecinos de ese barrio que a poco menos, si no fuera por
la hospitalidad formal de una narración literaria nos sentiríamos
inoportunos mirones.
Como en todos los barrios del mundo, y este no iba a ser menos,
tiene sus borrachos que en partes iguales escandalizan y divierten
a sus conurbanos, sus vecinas gacetilleras que asomadas en el
paso de la puerta o en el alféizar de la ventana toman
nota de los acontecimientos, los públicos y los mas privados,
para alimentar los juicios sumarísimos y no siempre inocuos
que después formaran en el ultramarino de la esquina, el
marido trabajador y su amante costilla, el cornudo que se ignora
porque nunca entra en el ultramarino de la esquina, y su ardiente
mujer que acalla los corrillos con miradas altivas y un rostro
resplandeciente, los churumbeles, adolescentes, putillas, y chaperos,
los buscavidas espabilados,y los eternos deudores. El barrio respira
por todas esas bocas, late como un ente vivo y sangra cuando acuchillan
cualquiera de sus confines.
Cuando
el viejo Cundo, un borracho, aparece muerto a golpes, Cesar, el
jefe de sector le encarga el caso a Leo, que además de
policía es del barrio de toda la vida y conoce todos los
tejemanejes que se traman a la luz del día y en las zonas
más oscuras de los extraños pliegues que conforman
una geografia de sobre vivencia.
Blanquita, El Moro, El Puchy, Pepe el Vaca, Pechoemulo, Chago
el Buey, El Rey del Brillo
los conoce a todos, algunos son
sus socios y el socio es algo mas que amigo. Pero el barrio es
un monstruo y él es policía "
(
) Aquí pasan muchas cosas, cosas que las sabe todo
el mundo menos tú, son las mismas que han pasado siempre
desde antes que te metieras en la policía(
)"
Sobre esa base, Leo tirará de los hilos intentando
recomponer las ultimas horas en la casa del viejo Cundo, cruzándose
con trapiches de parkisonil y mercado negro de ron y carne.
Este
barrio le ronca los cojones a ritmo de bolero a todo lector que
con buen gusto se deje seducir por sus latidos. Unas diástoles
de buena literatura donde el argumento de esa muerte solo, y nada
menos, añade un interés narrativo a una prosa que
fluye por momentos en compases poéticos de indudable cadencia
musical.
Esta estampa caribeña de mansiones coloniales decrepitas
y trapicheos de subsistencia esta lejos de una autocomplacencia
oficial y de anatemas catastrofistas exteriores. Es una visión
critica asomada al balcón de una cotidianidad perentoria
que se percibe desde este barrio cubano y que el autor como sus
conciudadanos tiene que salvar a diario.
Aquel
lector que quiera tener una visón autentificada de la vida
corriente en la Cuba de hoy y que quiera que esa instantánea
pase por el lúdico filtro de la buena prosa, le aconsejo
esta novela que se lee sin pausa y donde florece un vocabulario
expresivo que ese, sí, transmite el sol y las palmeras
del caribe dentro de una sobriedad narrativa alejada de la postal
costumbrista.
Lorenzo
Lunar Cardedo multipremiado por sus relatos, debuta en el panorama
editorial peninsular con una novela que tiene voz propia.
"Que
en vez de infierno encuentres gloria"
Lorenzo Lunar Cardedo
Ed. Zoela / Negrura
Septiembre
2003
LA VIDA ES UN TANGO
José
Luis Muñoz
De
la mano del cubano Lorenzo Lunar, uno de los puntales sobre los
que pivota la nueva narrativa negrocriminal latinoamericana, nos
llega LA VIDA ES UN TANGO, la segunda entrega de las aventuras
de Leo Martín, ese peculiar policía del barrio marginal
de Santa Clara, territorio literario y humano que es un microcosmos
perfectamente extrapolable al resto de Cuba, y lo hace encabezando
una nueva colección de narrativa negra, Tapa Negra, de
la andaluza editorial Almuzara.
Quienes degustaron QUE EN VEZ DE INFIERNO ENCUENTRES GLORIA, esta
nueva novela de Lorenzo Lunar no les va a defraudar porque, y
aunque eso era todo un desafío, LA VIDA ES UN TANGO es
superior. Escrita con una técnica narrativa magistral,
con un estilo que deviene a veces prosa poética, que es
fronteriza con la lírica - hay páginas, de indudable
belleza y ritmo, que perfectamente se podrían cantar como
un bolero - la novela de Lorenzo Lunar despliega una variedad
de recursos para narrarnos una oscura historia policial que gira
en torno a un pequeño contrabando que deviene luego en
algo mucho más oscuro y deja en su camino un reguero de
muertes.
Con un dominio del arte narrativo, del ritmo y, sobre todo, de
la recreación de personajes - la de Lunar es una novela
coral pero sin que los muchos y diferenciados personajes, perfectamente
descritos y carnales, distraigan un ápice al lector del
meollo de la novela - LA VIDA ES UN TANGO contiene muchas novelas
en una: es novela negra, por su trama; es novela social, porque
hay una crítica feroz del sistema pero sin caer el fácil
panfleto; y es una novela de amor, de sentimientos y ternura,
a pesar de la ferocidad de algunos momentos. Un disfrute para
el lector, sea o no adicto al género policial, un paseo
por los ritmos, colores, sabores y olores caribeños, una
explosión de sensualidad, porque estamos hablando de literatura
con mayúsculas, un bien cada vez más escaso.
LA
VIDA ES UN TANGO
Lorenzo Lunar
Editoria Almuzara, Tapa Negra
Enero
2006
La
vida es un tango
© Zeki
Ese
barrio de Santa Clara es como una concatenación de estampas
renovadas que cambian según el lugar de la calle donde
se encuentre el transeúnte. En el aire el siseo de las
alas de los insectos transforma el silencio en un calor pesado;
el tanque de cerveza que distribuye Frank la Puerca, se va por
los callejones en latas y termos... Hace calor. Es un sol que
necesita gafas. Oscuras. Las puticas sudan, los hombres sueñan
con sus cuerpos prietos. Una vez más Leo Martín
siente la sombra escurridiza de Chago el Buey detrás
de ese lote de gafas de sol que va sembrando la ciudad de cadáveres.
La
nueva novela de Lorenzo Lunar retoma el barrio como escenario
de una realidad brutal donde las acostumbradas penurias se resuelven
con la picaresca y el ingenio, únicos ingredientes que
nunca faltan. Una línea tenue que separa la gamberrada
del delito y con la que Leo tiene que lidiar intentando hacer
cumplir la ley sin enemistarse con sus vecinos que de una manera
u otra caminan por esa delgada y peligrosa raya. Aunque esta
vez parece que algunos han dado un salto a la mata y se han
atrevido con un asunto demasiado gordo, incluso para este barrio.
Un barrio que sigue roncando los cojones y por cuyas calles
Lorenzo Lunar nos lleva al son de un bolero cruento y desgarrador.
La nomina de personajes de "Que en vez de infierno encuentres
gloria" se acrecienta aquí de esa manera sutil con
la que el autor esboza sus caracteres, completando el padrón
ilustrado de ese peculiar municipio. Imágenes de prosa
que visten de pastosa languidez a un Leo Martin con una vida
familial rota, confundido por un cuadro sentimental donde la
rutina ya hizo mella.
Una
canción de Charles Aznavour dice que la miseria es menos
visible al sol, y leyendo las novelas de Lorenzo Lunar, con
títulos de boleros, uno casi lo juraría. La visión
dickensiana del padecimiento decimonónico de grisalla
y andrajos es remplazada aquí por una visión colorista
en la que los pequeños placeres se convierten en magníficos
logros, como escalones hacía un mañana mejor.
El continuo desgaste de una existencia al borde del infortunio
es parcheado sin desmayo por almas sencillas presas en la calurosa
panorámica del caribe; un permanente hilo musical, ensalada
de ritmos lánguidos pergeñando la melancolía
autocompasiva y los sobresaltos sexuales de las guarachas, bambos
y rumbas... dominados por el cabal bolero.
La
mezcla, da esa sensación espuria entre una jovial tristeza,
una esperanza renovada sin cuartel y el ruido sordo y permanente
de un hartazgo enmudecido que va arrollando como un crecido
torrente las consignas burocráticas. Lorenzo Lunar a
través de su recorrido barriotero con las pinceladas
de una prosa estudiada... y prudente, va alumbrado senderos
que apuntan directamente al alma cubana.
Personalmente creo percibir en esta nueva entrega de la serie
Leo Martin, una retenida que como el torrente anterior
acabará presumiblemente por traspasar la roca, explosionando
en un geiser creativo de las letras cubanas.
La
vida es un tango
Lorenzo Lunar Cardedo
ALMUZARA
|
|
|