Zeki:
Profesor, periodista, autor, de libros de investigación
periodística, de novelas policiales, y poeta
¿El
orden de los factores altera el producto?
Mariano
Sánchez Soler: Todo se resume a una actividad: escribir,
contar historias reales o ficticias. La voluntad de explicar
el mundo está detrás de todas mis actividades.
Como Bataille, pienso que la literatura, al ser inocente,
puede contarlo todo.
Z.:
¿Quién es Mariano Sánchez Soler
el
profesor, el periodista, el autor o el poeta?
M.S.S.:
Desde el punto de vista profesional, soy un periodista que escribe.
Cuando la investigación no llega hasta sus últimas
consecuencias, en vez de conformarme, utilizo esos materiales
para escribir ficciones en las que relato la historia que podría
haber escrito si hubiera conseguido los datos precisos o hubiera
demostrado los hechos buscados en mi investigación. La
escritura, para mí, es una actividad total, y en ella
caben todas esas actividades que enumeras. Son distintas parcelas
de una misma posición ante el mundo y la vida.
Z.:
-Tus libros de investigación periodística suelen
tener dos nexos: el dinero y los llamados poderes fácticos.
Dos círculos muy cerrados y por partida doble cuando
se dan juntos
M.S.S.:
-Realmente pienso que, en el terreno de la investigación,
mis temas se repiten: la violencia política y los abusos
del poder, lo que tú llamas "los poderes fácticos"
y que un viejo amigo mío llama "las fuerzas reaccionarias".
A mis dos libros sobre el movimiento fascista y la extrema derecha
(Los hijos del 20-N y Descenso a los fascismos),
se suman otras tres obras que, sin proponérmelo a priori,
forman una trilogía sobre el poder del dinero en España
y la manera en que actúa sobre nuestras vidas. Primero
fue, RICOS POR LA PATRIA. Grandes magnates de la dictadura,
altos financieros de la democracia; el segundo lo publiqué
en septiembre: LAS SOTANAS DEL PP. El pacto entre la
Iglesia y la derecha española. El tercero sale a principios
de marzo: NEGOCIANTES PRIVADOS CON DINERO PÚBLICO.
El vademécum de la corrupción de los políticos
españoles. Los tres hablan de los métodos poco
ortodoxos que utilizan los grandes poderes para mantener su
hegemonía y, además de explicar la sociedad que
tenemos, los tres plantean problemas profundos, como es la necesidad
de profundizar en la democracia, en la transparencia, para evitar
los abusos de poder.Z.: -¿Tus investigaciones periodísticas,
nunca te acarrearon ningún disgusto? M.S.S.: -Estoy
acostumbrado. A lo largo de los años he tenido querellas
judiciales y demandas de personajes de muy variada catadura:
fascistas como Jorge Cesarsky o Salvatore Francia, la madre
de uno de los asesinos de Lucrecia Pérez, Francis Franco,
el nieto del antiguo dictador; la Dirección General de
Policía, el narcotraficante Laureano Oubiña...
Además de las molestias que me han ocasionado, y alguna
que otra amenaza verbal, siempre he ganado en los tribunales,
porque los hechos que relato en mis libros son contrastados,
documentados y explicados de manera objetiva en la medida de
lo posible.
Z.: -
O ¿Te limitas a un trabajo de biblioteca,
sin necesidad de trabajo de campo?M.S.S.: -Las bibliotecas
no existen en casi ninguno de los temas sobre los que yo escribo.
La documentación se consigue a pie de obra, en lugares
a veces sorprendentes. Mis fuentes son, en su mayoría,
de primera mano, con testimonios de sus actores o protagonistas,
documentos judiciales, autos, sentencias, denuncias... Son temas
vivos. Por ejemplo, otro de mis próximos libros, LOS
FRANCO S.A, está escrito a partir de materiales buscados
directamente por mí, son fuentes directas, a pesar de
que el tema abarca toda la dictadura franquista. La bibliografía
me ha servido para contextualizar y enriquecer los datos encontrados.
Por todo ello, mis libros palpitan en la realidad. Lo que conozco
como investigador, además, se convierte en un material
excepcional para mis novelas, en las que la realidad y la ficción
se mezclan hasta formar un todo indivisible. Ya lo comprobarás
cuando Zoela me publique LEJOS DE ORÁN, en marzo, dentro
de Negrura. Así queda patente en mis novelas anteriores
PARA MATAR, CARNE FRESCA o en FESTIN DE TIBURONES, publicada
por Plaza y Janés en 1990, donde el papel del "tiburón",
el criminal que mueve los hilos, estaba inspirado totalmente
en Mario Conde, cuando era incuestionable y acababan de nombrarlo
doctor honoris causa, pero yo volqué en la novela todo
lo que sabía sobre su oscuro enriquecimiento y conexiones
policiales. Casi una década después, la realidad
ha convertido mi novela en un documento de anticipación,
que merecería una relectura, por cierto.
Z.: -Dices que tus fuentes son en su mayoría de primera
mano
¿Cómo se consigue eso?
M.S.S.: -Trabajando todos los días. Como periodista,
siempre me he dedicado a levantar historias y convertirlas en
reportajes. He sido jefe de Nacional, creé el equipo
de investigación de la revista Tiempo y formé
parte de la sección de Reportajes especiales de esta
revista. Con anterioridad había trabajado en la sección
de Tribunales de El Periódico de Catalunya en Madrid.
Durante más de trece años me especialicé
en temas de Justicia e Interior, me he movido por juzgados,
tribunal supremo, audiencia nacional, comisarías de policías,
brigadas, sindicatos policiales, abogados, inspectores, magistrados...
Cuando se conoce el terreno y se pisa durante tanto tiempo se
acaba teniendo "fuentes" que se fían de tí
porque tú siempre has jugado limpio. Además, yo
siempre he cuidado mi archivo personal, los documentos, los
contactos. A veces, tienes una información que no sirve
para nada y al cabo de un año, o un mes, se convierte
en dinamita pura.
Z.: -Me imagino que deben intuir que esa información
servirá para poner de relieve los abusos que cometen
M.S.S.: -No necesariamente. Yo siempre he buscado historias
que contar. Lo que ocurre que siempre me moví en terrenos
informativos donde imperaba el crimen y la política.
Eso curte. El método de trabajo es simple: sigues los
temas, buscas los datos, te mueves con una hipótesis:
Algo no funciona como dicen, y te mueves en esa dirección.
A veces encuentras y otras te quedas sin poder escribir.
Z.: -¿Por qué se prestan a informar?
¿Seguridad de su impunidad, venganzas, o estúpida
ostentación?
M.S.S.: -Los motivos son múltiples. Por ejemplo,
a Juan Guerra lo denunció su ex esposa porque no le pasaba
la pensión. El caso Filesa saltó por el despido
de un administrativo vengador. A veces se junta la ostentación
con la venganza. La mayoría de las veces, los temas saltan
porque es imposible ocultarlos más, por una indiscreción
o por una estupidez. Por ejemplo, los servicios de inteligencia
siempre han rebuscado en las basuras de las embajadas de otros
países y, en ocasiones, se han encontrado con borradores
de documentos importantes. La señora de la limpieza puede
ser más efectiva que James Bond.
Z.: -¿Nos puedes contar alguna experiencia personal
que hayas tenido en esas investigaciones de campo?
M.S.S.:
-En una ocasión tuve miedo físico, real, el que
siente cuando eres consciente de tu vulnerabilidad. Estaba investigado
una historia de jeques árabes en Marbella, con sexo,
contrabando de divisas y malversaciones, cuando una fuente desconocida
me convocó en una urbanización desierta, apartada
de todo. No sabía lo que iba a encontrar y durante toda
la noche esperé a que apareciera mi informador. Llegó
de madrugada y... tuve suerte, era un miembro de la brigada
de Información de la policía que quería
vengarse por una deuda. A veces, no controlas el terreno. Lo
más usual es que te envíen anónimos, cartas
de amenaza, llamadas telefónicas para amedrentarte, o
querellas judiciales. Yo soy una persona prudente, y trato de
no dar facilidades.
Z.:
-En España el periodismo de investigación,
parece que ha tenido que refugiarse en los libros, las publicaciones
en prensa son más bien escasas, muchos semanarios, como
Tiempo del que tú fuiste director del equipo de investigación,
que solían publicar interesantes reportajes de ese tipo,
están de capa caída o han desaparecido.M.S.S.:
-En la actualidad, los intereses empresariales se imponen sobre
la información. Han llegado los dossieres, que suplantan
a la investigación Ya no interesa meter el dedo en la
llaga y son contados los periodistas que pueden dedicarse al
periodismo de verdad. Yo creo que el periodismo de investigación
no se "refugia" en los libros, utiliza ese formato
para explicar con claridad y profundidad los temas que ya no
interesan en los periódicos. Siempre hubo libros para
ampliar lo publicado en prensa, para llegar más lejos.
Recuerda que, tradicionalmente, el papel de los periódicos
servía para envolver bocadillos. Ahora ni eso.
Z.:
-Y por otro lado esta en auge otro tipo de sucedáneo
amarillista con intromisión en la vida privada de personajillos
de la prensa intestinal, con medios como cámaras ocultas.
M.S.S.:
-Eso no tiene nada que ver con el periodismo, es espectáculo
barato, basura mediática que pervierte el significado
de la palabra periodista y la dignidad de quienes ejercen esa
profesión.
Z.:-¿Qué
impresión te produce, la escasez de publicaciones de
reportajes de investigación y ese otro mal llamado periodismo
de investigación?
M.S.S.:
-La irrupción de los medios audiovisuales y las televisiones
privadas ha tenido esta consecuencia. Es producto de la crisis
de la prensa escrita, donde los semanarios están en bancarrota
y los periódicos sobreviven ligados a grupos mediáticos
audiovisuales y bancarios. Confío en que este proceso
de destrucción no sea irreversible.
Z.:
-¿Cómo se fragua tu incursión en la
serie de Gabriel Lecouvreur: Le Poulpe?
M.S.S.:
-La serie Le Poulpe, a la búsqueda de temas nuevos, quiso
ampliar su nómina de autores y, a través del catedrático
de literatura española de Grenoble, Georges Tyras, la
editorial Baleine entró en contacto con algunos novelistas
españoles. Tyras, que había defendido mis novelas
para su traducción en Gallimard, nos lo propuso a Andreu
Martín, Francisco González Ledesma y a mí.
Así nació mi aportación a la bibliografía
literaria de Lecouvreur.
Z.:
-Tus dos policías recurrentes José Pulido y
Carlos Galeote son arquetipos del acervo español (y por
extensión, del universal) Pulido, es el pragmático
con ribetes de picaresca y un escepticismo natural que se acentúa
por la experiencia, mientras Galeote es el idealista que se
guía por valores como el honor y la capacidad de mejorar
del ser humano.
¿Sancho y el Quijote?
M.S.S.:
-Como inspiración, sí. Son dos miembros del Grupo
Antiatracos, es decir, se enfrentan a delincuentes profesionales,
armados y peligrosos. Se la juegan, aunque en las dos primeras
novelas (Carne fresca y Festín de tiburones) casi no
tienen ocasión de tirar de pistola. Como pareja, representan
dos maneras de vivir. Pulido es, como dices, el policía
realista, adaptado al medio, que sobrevive en él gracias
a un código de honor muy elástico, pero que tiene
un límite. Si cree que alguien lo traspasa, actúa
sin miramientos, como una apisonadora. Galeote es un polícia
inexperto, de otra generación, cree en la democracia
y trata de practicar sus valores mientras se enfanga en un territorio
que apenas controla.
Z.:
-¿No crees, que cada día más, los Sanchos
están obligados a moverse por el filo de la ambigüedad
[(
) el que no afana es un gil
)] o resignarse a no
ser dueños de sus destinos? Tiene que haber otra alternativa
al: "pobre pero honrado".
M.S.S.:
-Yo creo que en determinados oficios, como los policías
o los periodistas, se puede ser honrado, pero nunca inocente.
Nadie se libra del chapatope del sistema. Más que por
ambigüedad, se convive con el monstruo por supervivencia.
Z.:
-Mientras que los Quijotes acaban en siquiátricos,
albergues, o siendo recuperados para el cinismo.
¿El arquetipo del hombre con dignidad hoy, no sería
el resistente?
M.S.S.:
-Vivimos tiempos extraños, orwellianos. La policía
del pensamiento sabe hacer muy bien su trabajo. Sin que se note.
Los quijotes no existen ya. Son una ensoñación.
Pero, afortunadamente, sigue habiendo gente que no tiene precio,
que no puede ser comprada, porque han decidido vivir con otros
valores. Y a es gente nos la encontramos en cualquier parte,
en momentos a veces insólitos. Si no fuera así,
el mundo en que vivimos se habría roto en pedazos hace
mucho tiempo. Y en cuanto a la dignidad, creo que es lo único
que le queda al ser humano. Pero la dignidad, se tiene o no
se tiene. Y en todos los trabajos hay que ejercerla. Resistir
es vencer, ¿no crees? Pero vencer de una manera cotidiana,
a veces imperceptible, sin cantos heroicos.
Z.:
-Tus novelas suelen tener un marcado acento de critica social,
aparte de ser uno de los referentes que diferencian la novela
negra de la novela de detectives clásica, ¿Crees
que la literatura y en este caso las novelas policiales tiene
algún tipo de agarre sobre la realidad?
M.S.S:
-El realismo y la verosimilitud son, a mi entender, las grandes
virtudes de la novela negra policial. La literatura moderna
no se entendería sin el género negro y no existe
otro género que explique tan bien la realidad de la sociedad
capitalista, los mecanismos del poder. Donde no puede llegar
el periodismo y no sabe llegar la historia, la literatura se
convierte en la narradora de la sociedad postindustrial. Yo
escribo novelas realistas, documentadas, inspiradas en personas
y sucesos reales. Yo interpreto los hechos y trato de reflexionar.
Y lo hago con novelas de acción, sin monólogos
interiores, donde los hechos nos conducen al retrato social
y humano. En eso soy muy Hammettiano. Mis ficciones y mis libros
de no-ficción forman un todo, se complementan.
Z.: -¿Llegan a interactuar sobre ella?
M.S.S.:
-Creo que cada cual escribe los libros que quiere, al margen
de su mayor o menor calidad literaria. Yo escribo las novelas
que me interesan y hablo de los asuntos que me importan. Mis
novelas están escritas a conciencia, corrijo mucho, construyo
mis personajes y mis tramas con absoluta dedicación.
Trabajo la documentación, los ambientes y los diálogos
como si me fuera la vida en ello. Yo, en mis libros y en mi
vida cotidiana, actúo sobre la realidad que percibo.
E introduzco todos los elementos en la picadora de carne para
que salga convertida en buena literatura.
Z.: -¿Las novelas negras son meros productos de consumo
y como tales hay que considerarlas? ¿Sin que esa consideración
conlleve una merma de su calidad literaria?
M.S.S.:
-Yo escribo para que me lean. Mis libros no tendrían
ningún valor si no sirvieran como instrumentos de conocimiento,
de revelación. No escribo estas historias negras policiales
porque me diviertan. Si quisiera escribir novelas adaptadas
al consumo literario actual tendría que ir por otro camino;
por ejemplo, tendría que contar historias de amores imposibles
entre una señora casada de clase media y un misionero
laico cargado de muy buenos sentimientos y con el pene erecto
para la ocasión. Tendría que escribir relatos
neoconservadores disfrazados de modernez, describir amores locos
destinados a la pequeña burguesía con moralina
final encubierta, o detenerme en supuestas rupturas de tabúes
sexuales y delirios violentos para jóvenes conectados
a los video-juegos. Y la verdad, es que esos temas no me interesan
absolutamente nada. Yo me considero un escritor radical. A mis
48 años, sigo escribiendo sobre lo que me gustaría
leer y con ello trato de responder a este mundo demencial que
nos ha tocado en suerte.
Z.:
-Quisiera hacerte alguna pregunta tópica sobre tus manías
a la hora de escribir. ¿Eres persona de supersticiones,
en ese terreno? ¿Te rodeas de algunos objetos, tienes
un ceremonial?
M.S.S.:
-No tengo manías. Estoy acostumbrado a escribir a lo
bestia, con el tiempo en contra y en condiciones adversas. Cuando
tengo la idea, sólo necesito el ordenador, o un trozo
de papel. Siempre consigo aislarme sin problemas. Creo que es
cuestión de entrenamiento. Cuando era adolescente, y
empecé a escribir historias, estaba rodeado por mis tres
hermanos permanentemente. Como periodista, durante más
de veinte años siempre he escrito en las redacciones,
que son auténticos hervideros. Ni el ruido ni la furia
me impiden escribir. Sólo tengo una costumbre: prefiero
escribir por la mañana, de madrugada, estoy más
despejado que por la tarde o por la noche; la tarde la dedico
a los amigos y por la noche me gusta dormir.
Z.:
-¿En tu opinión, donde esta la vanguardia del
género policial actualmente? ¿Es anglosajona,
europea
o apuntan algunas otras novelísticas pujantes
como la suramericana, o la africana? ¿Qué autores
actuales de novela negra-policial te interesan, te gustan y
cuales en tu opinión son los más originales?
M.S.S.:
-No soy capaz de hablar de vanguardias. A mí me gusta
Yasmina Khadra y los latinoamericanos como Amir Valle, Jorge
Franco Ramos... Creo que la mejor novela negra policial actual
está en la periferia de la metrópoli. La novela
negra norteamericana apenas ha evolucionado desde hace décadas.
Si sus últimos novelistas "innovadores" son
Block, Westlake o Ellroy, pues... estamos apañados.
Z.: -¿Qué opinión te merece la critica?
Cómo lector y profesional ¿no hechas en falta
una critica especializada de novela negra-policial?
M.S.S.:
-La crítica como ente absoluto no existe. Le pasa lo
mismo que a la novela negra. Existen novelas negras; es decir,
diferentes maneras de entender lo policiaco, lo narrativo, lo
criminal, el juego literario, el realismo, etc. Se supone que
los críticos son lectores conscientes, cultos, especializados,
que han leído antes de plasmar sus opiniones y que cuando
escriben saben de qué hablan porque lo hacen cargados
de conocimiento. Su función es orientar a los demás
lectores. ¿Te ha gustado mi respuesta? Ni Perogrullo
lo haría mejor. Es decir, los críticos no son
trabajadores encubiertos de podersoas editoriales, ni gacetilleros
pedantes que siempre van al auxilio del vencedor, tampoco escritores
frustrados que perdona la vida a los escritores primerizos,
sino divulgadores del hecho literario. Ya se que algunos colegas,
disgustados porque no hacen caso a sus libros, dicen que están
vendidos a los señoritos que les pagan el sueldo, pero...
tampoco hay que darles tanta importancia, ¿no crees?
Z.: -¿Tu libro de cabecera?
M.S.S.:
-He vuelto a sumergirme en "El largo adiós",
de Chandler. Es un libro que visito de vez en cuando, cada vez
que me mosqueo; como el Himes de "Un ciego con una pistola".
También estoy leyendo "Lilit y otros relatos",
de Primo Levi, uno de mis escritores favoritos. Para quien no
lo conozca, le recomiendo dos obras: "Si esto es un hombre"
y "Si ahora no, cuando".
Z... ¿Qué estas leyendo actualmente?
M.S.S.:
-Acabo de terminar "Desde las tinieblas" .
Un descenso al caso Alcàsser", de Joan M. Oleaque,
un libro que nos acerca al infierno.
Z.: -¿Esa nueva novela, LEJOS DE ORÁN, que
debería salir en marzo en la colección Negrura
¿ ¿es la traducción de Oasis pour l'OAS?
¿Nos puedes avanzar algo del argumento?
M.S.S.:
-El argumento y los personajes son totalmente nuevos. Sólo
he vuelto a visitar la tragedia de los exiliados pied-noir en
la costa mediterránea y las viejas estructuras de la
OAS, así como sus paralelismos con el exilio republicano
español. Digamos que he utilizado muchos materiales de
"Oasis pour l'OAS", pero la historia trata temas diferentes
a los que apunté en la aventura de Gabriel Lecouvreur.
Mi personaje central, Carlos Albert, es un periodista de mi
edad, quemado, sobre el que he volcado mi experiencia profesional
y mi parte oscura; contiene muchos elementos autobiográficos.
En "Lejos de Orán" hablo del periodismo actual,
retrato a personajes reales -de relumbrón- con nombres
supuestos, desvelo la manipulación cotidiana dentro de
la profesión; de la imposible búsqueda de la verdad
a través de los hechos; hablo de gentes que se han vendido
y de otras que no tienen precio; de la traición y de
la falta de salidas en un mundo donde domina la mentira orwelliana.
Es una novela escrita en primera persona, en la que mi personaje
central, Carlos Albert, parece un cruce de Raymond Chandler
y Albert Camus con Walter Walraff. Duro, en ebullición,
existencialista y de izquierdas.
Z.:- He pedido a los socios de NOVELPOL que quisieran
hacerte alguna pregunta, que aprovecharan la ocasión
pero
me temo que han sido algo tímidos a la hora de preguntar
menos
Jokin un amigo de Bilbao que ha leído casi toda tu obra
y que entre otras preguntas que han sido absorbidas por las
mías, te pregunta:
Preguntas de Jokin:-En agosto de 2002, la revista
Interviu, en una pequeña colección de verano dedicada
a la novela negra y con el rimbombante título de "Obras
inéditas de los mejores autores de novela negra en castellano",
vuelve a editar con el título No hay futuro, destruye
y unos pequeños cambios en puntuación y orden
de los párrafos, la novela Para matar editada anteriormente
por los libros de medianoche Vosa.
¿Es un gol que nos ha metido MSS? ¿O se lo han
metido a él? Es una pregunta para Mariano. Como es algo
dura y me gustan sus novelas y relatos ¿podría
contestarme a mí? Para sacarme de dudas. Tengo una curiosidad
tremenda.
M.S.S.: -Bien, Jokin. TE sacaré de dudas. Interviú
me propuso publicar una novela corta en un tiempo record. "Para
matar" está descatalogada desde hace un quinquenio,
los libros fueron saldados por el editor desde hace años
y resulta imposible encontrar. Además, el editor apenas
distribuyó el libro y su venta en su momento fue escasa.
Yo la escribí como homenaje a Yolanda González,
como sabes, y me pareció una buena idea resucitarla con
su título nuevo. Tengo una versión corregida,
ajustada, de la novela, pero no he conseguido editor a pesar
de que mi agente la ha movido por doquier. Las historias rojas
y negras parece que molestan un poco. Así es que aproveché
la ocasión de Interviú, envié el original,
cambié el título, e incluso recorté la
trama para entrar en el formato. Interviú no me dijo
claramente que la novela debía ser rigurosamente inédita,
de modo que la envié, convencido de que prácticamente
nadie la había leído y de que volvería
a divulgar una historia que forma parte de mi vida. Creo que
el gol lo he metido yo, pero desde fuera del área. Un
abrazo, y gracias por leerme. MARIANO